miércoles, 23 de octubre de 2013

"La Berceuse" Vincent Van Gogh

Un apartado a la figura de Van Gogh; su labor como retratista y la idea oculta de sus obras

Abrimos una nueva entrada comentando un retrato bastante significativo del caso Van Gogh. Denomino "caso" a nuestro artista de hoy, porque a pesar de formar parte de la corriente impresionista, cuenta con una singularidad tan notable que merece un lugar destacado en el movimiento. 

Ante nosotros se muestra Augustine Roulin, fiel esposa del cartero Roulin que era amigo íntimo del artista. Analizando momentáneamente la tortuosa y atormentada vida personal de Van Gogh, debemos entender que cosechó bastantes amistades, pero pocas que llegasen a entender su persona y el valor que nunca se le otorgó en vida. Dicha pareja fueron unos de sus allegados que intentaron sacar a flote en más de una ocasión al pintor. Augustine es retratada cuando acababa de dar a luz su tercer hijo. Por lo que sostiene en las manos la típica cuerda que era utilizada para mecer la cuna. Una vez más, el retrato es idealizado, y Van Gogh busca plasmar la figura de "La Madre". La obra pertenece a la serie de retratos que realiza de toda la familia Roulin y hay varias copias repartidas por diferentes museos. Esta en especial es de enero de 1889 y se encuentra en el Metropolitan Museum.


La obra está inspirada en gran medida en una novela denominada "Pescador de Islandia" de Loti. En un determinado pasaje, la obra literaria sitúa a los marineros dentro del vientre de la embarcación que se mece suavemente por las olas y rumor del mar. Igual que la cuna es mecida por la madre y acompañada de las típicas letanías consoladoras. 

Pero además de la metáfora pictórica, la novela esconde un detalle más. La embarcación cuenta con una pequeña virgen de loza, a la que describe con colores vivaces y con flores predispuestas en señal de ofrenda. Vincent busca que su "Berceuse" sea la humanización de aquella pequeña figura. Y lo consigue con una simplicidad majestuosa, que matiza con pequeños toques toscos como es habitual en su estilo. Pero que consuela a los navegantes que van bajo su protección y los mece con cariño maternal en la noche. 

Como rasgos notables podemos hablar de un detallismo concreto en las manos del personaje, las cuales,curtidas por las labores del hogar, son el símbolo de la constante protección que otorgan las madres a sus retoños. La mirada es dirigida al espectador y en un principio puede parecer que busca inspirar respeto como figura autoritaria. Pero si se analiza detalladamente se puede llegar a ver inciso el matiz de la sabiduría y experiencia de las madres que consuelan, cubren y enseñan a sus descendientes. 

Para rizar el rizo, la obra es titulada Berceuse, palabra que significa; mujer que mece y canción de cuna. Por lo que podríamos preguntarnos; ¿Pretendía Van Gogh cantar una nana con los colores? Porque el contraste armonioso, fuerte y vivaz de verdes y cálidos es una combinación sin igual. Que para más contraste, posiciona entre dos cuadros de sus famosos jarrones de girasoles, a modo de recordar una vez más la novela y las ofrendas florales hacia la estatuilla. 

Una vez analizado el contenido oculto a simple vista de la obra, podemos verificar el expresionismo y mensaje que intenta hacernos llegar Van Gogh. Una idea no perceptible para todos los públicos, puede que buscase esa intencionalidad y la ocultase de todo aquel que no tuviese su desbordante imaginación o supiera ponerse en la piel de un personaje incomprendido que únicamente buscaba la aceptación social, que una vez más vemos que aparece en la reconfortante figura de la madre. 

Entrada realizada por Fernando Malta Avis, impresionarte, subgrupo A1, 23/10/2013

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